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	<title>San Juan María Vianney &#187; De todo</title>
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	<description>El atractivo de un alma pura</description>
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		<title>Regalo para la clausura del Año Sacerdotal</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jun 2010 12:51:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Simbelmynë!</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Y se fue el Año Sacerdotal. La página, surgió como un recurso para éste año, ya que vi que había poco material de San Juan María Vianney, tanto en libros como en internet, por lo menos para mí ha sido díficil, me tardé dos años en conseguir el libro de Francis Trochu, y luego conseguí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Y se fue el Año Sacerdotal. La página, surgió como un recurso para éste año, ya que vi que había poco material de San Juan María Vianney, tanto en libros como en internet, por lo menos para mí ha sido díficil, me tardé dos años en conseguir el libro de Francis Trochu, y luego conseguí los de Catalina Lassagne y el libro de homilías en francés&#8230; la página surgió para compartir un poco lo que había aprendido de éste gran santo.</p>
<p style="text-align: justify;">Soy laico, no soy sacerdote ni seminarista, pero San Juan María Vianney, además de ser mi patrono en mi parroquia en Monterrey, en lo personal ha sido ejemplo y enseñanza, cada día que aprendo más, me sorprende y me cautiva más, y me motiva a ser mejor cristiano y persona.</p>
<p style="text-align: justify;">Espero que la página cumpla un poco como éso: ayuda para conocerle, y que en todos los artículos hayan descubierto algo nuevo, y útil en su vida espiritual.</p>
<p style="text-align: justify;">Les preparé un ebook de poco más de 100 páginas, con homilías y pasajes de su vida, algunos ya en el blog, otros tantos no. Tiene licencia creative commons, o sea, pueden publicar, imprimirlo, lo que sea, sólo coloquen el autor original o enlace a éste blog. Espero les guste.</p>
<p><iframe src="http://issuu.com/elessar830311/docs/pasajes/16?mode=a_p&#038;wmode=1" width="600px" height="777px"></iframe></p>
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		<title>La fe que mueve montañas</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Apr 2010 23:26:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Simbelmynë!</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Reflexión personal Recuerdo que hace un par de años, al llegar a Monterrey de una misión, un día pregunté a una persona si conocía algún ginecólogo católico. Quería consultarle sobre algunas inquietudes morales en el campo de su especialidad. Me dio una lista de varios. Yo le insistí: &#8220;Pero, ¿son católicos?&#8221;. Me aseguró que todos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<address style="text-align: justify;"><strong>Reflexión personal</strong></address>
<p style="text-align: justify;">Recuerdo que hace un par de años, al llegar a Monterrey de una misión, un día pregunté a una persona si conocía algún ginecólogo católico. Quería consultarle sobre algunas inquietudes morales en el campo de su especialidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Me dio una lista de varios. Yo le insistí: &#8220;Pero, ¿son católicos?&#8221;. Me aseguró que todos eran de misa dominical. Yo le dije que lo que buscaba no era tanto un ginecólogo que asistiera a la misa dominical, sino que fuera católico. Me miró con cara de &#8220;what?&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Un ginecólogo, un abogado, un político, un profesor o un deportista católicos no son simplemente personas que van a misa cada domingo, sino personas que logran iluminar el ejercicio de su profesión con las verdades de su fe.</p>
<p style="text-align: justify;">Es común confundir la fe con lo que no es y perder el sentido verdadero que tiene. La fe no es una letanía de misterios que se aceptan con la punta del entendimiento, pero permite que la vida vaya por unos caminos completamente distintos. No. La fe es la visión del mundo, de las cosas, de las personas, de la vida, de la economía, de la política&#8230; en fin, una visión de todo, iluminada por Dios, una mirada diferente a la mirada de quien no tiene fe.</p>
<p style="text-align: justify;">Yo veo las cosas: la vida y la muerte, el amor, la sociedad, el dinero y las relaciones humanas, el sexo y el trabajo, todo, con ojos creyentes, bajo el prisma de lo divino.</p>
<p style="text-align: justify;">La fe no se refiere a tradiciones familiares que debemos conservar porque nuestros abuelos las mantuvieron. No. Es algo mucho más serio, es algo personal e intransferible. No creo porque mis papás creyeron, ni porque todo el mundo cree sino por mi convicción personal de que la visión de Dios sobre el mundo y la historia vale la pena.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque a su alrededor se viva de espaldas o de cara a la fe, el creyente no debe vivir apoyado sobre las muletas de qué dicen o qué hacen los demás, sino sobre su convicción personal. No es la moda en turno, no es lo socialmente aceptado, no es otro peldaño del estatus social. Es la definición de mi relación personal con Dios, la respuesta al amor que gratuitamente Dios me regala.</p>
<p style="text-align: justify;">La fe no es un montón de fenómenos religiosos, que se miden por horas de prácticas piadosas, por metros de asfalto recorrido entre la casa y la iglesia, por litros de agua bendita consumidos, ni por kilos de imágenes veneradas. La fe se ve en la calidad de la persona traducida en un modo de obrar consecuente, sin divorcio entre lo que se es y lo que se practica.</p>
<p style="text-align: justify;">Y sin reducir esa práctica al campo de la sacristía y sus alrededores, sino llevándola a todos los rincones de la actividad humana: la oficina, el hogar, los lugares de esparcimiento, las relaciones familiares, el compromiso con los menos favorecidos.</p>
<p style="text-align: justify;">A veces se critica a la Iglesia porque habla sobre temas que no debe. No es la Iglesia, es la fe que nos habla sobre asuntos que no nos gusta escuchar.</p>
<p style="text-align: justify;">La fe no es evadir los problemas humanos con el pensamiento de la vida eterna, sino un compromiso cristiano en lo temporal. No es simplemente un seguro para la eternidad sino la arriesgada aventura de vivir cristianamente la vida, mientras otros eligen la eficacia inmediata del triunfo a cualquier precio.</p>
<p style="text-align: justify;">La fe es, sobre todo, la fidelidad incondicional a la persona de Cristo, que se apellida &#8220;es fiel&#8221; y que llevó su fidelidad hasta morir por nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">Ser creyente, ser cristiano, ser fiel, significa poder decir: &#8220;Señor, mi Amigo, me has cogido de la mano; iré sin temor hasta el final del camino&#8221;.</p>
<p style="text-align: justify;">Ésa es la fe que mueve montañas.</p>
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		<title>Cada vez más díficil creer</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Mar 2010 12:33:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Simbelmynë!</dc:creator>
				<category><![CDATA[De todo]]></category>

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		<description><![CDATA[Éste será de los pocos artículos bajo título personal que escriba. No sé cómo esté la situación en Latinoamérica, pero aquí en España, en Europa en general, amén de la persecución ideológica que existe contra la Iglesia desde hace tiempo, últimamente han surgido muchas noticias de sacerdotes y de miembros del clero denunciados, acusados y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Éste será de los pocos artículos bajo título personal que escriba.</p>
<p style="text-align: justify;">No sé cómo esté la situación en Latinoamérica, pero aquí en España, en Europa en general, amén de la persecución ideológica que existe contra la Iglesia desde hace tiempo, últimamente han surgido muchas noticias de sacerdotes y de miembros del clero denunciados, acusados y encontrados culpables de delitos sexuales:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Un sacerdote aquí en España, r<a href="http://www.milenio.com/node/387904" target="_blank">obó 17,000 € en pornografía</a>, aparte de ejercer prostitución, y de intentar vender un cuadro propiedad de la parroquia.</li>
<li>Un ayudante del Papa, e<a href="http://www.nuevodia.com.mx/hub.cfm/detalle/?key1=113E4A495D712A5F595C5D473D514862164F513D5207292A32555747383D4D6260394E005A74595C085D5A43004E4814174544" target="_blank">n un escándalo de prostitución.</a></li>
<li>Los casos de abuso en Irlanda</li>
<li>Recién salen otros casos en Holanda, y los que hubo en Estados Unidos.</li>
<li>Los abusos cometidos por el sacerdote Marcial Maciel.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Estoy realmente avergonzado ante todos éstos casos, y en ocasiones cansado, lo más importante en nuestra vida espiritual es el testimonio y la congruencia entre lo que se piensa, se vive y se dice; son guías para mucha gente, y representan a Cristo en la tierra. Pero puede parecer que son muchos caso, y claro, los medios se encargan de que parezcan muchísimo más de los que son (no porque sean pocos son menos graves):</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Entre los numerosas</strong> crónicas y artículos publicados de la reunión que tuvo el Papa en Irlanda por los abusos allí cometidos, me ha interesado lo que dice Filippo di Giacomo en <em>L&#8217;Unità</em>, antiguo órgano del Partido Comunista Italiano. Se refiere a los prejuicios con que a veces se ha abordado el tema Iglesia y pedofilia, como si la culpa de los crímenes la tuviera el celibato. “En realidad, afirma, <strong>fuentes no confesionales fijan en el 0,3 por ciento el porcentaje de infamia para el clero católico</strong>, una cifra mucho más baja de la que afecta a otras categorías profesionales y a los ministros de otras religiones, los cuales al no ser católicos y al trabajar en tierras anglosajonas acaban -con toda justicia- ante los tribunales, pero son ignorados por la prensa, incluida la prensa católica”.</p>
<p style="text-align: justify;">De memoria, recuerdo a S.S. Juan Pablo II, en el Jubileo, cuando habla a los jóvenes, y dice que sí, que es díficil creer, que cada vez más, el que lucha por la paz, ve estallar la guerra, el que lucha por el amor, ve el odio en todos lados, y en el nuevo milenio, nos pedía ser los centinelas de la Iglesia, porque se nos pedirán pruebas de nuestra fe, ya no sangre como en las persecuciones del nacimiento de la Iglesia, sino pruebas de vida, de integridad y testimonio valientes ante el mundo.</p>
<p style="text-align: justify;">Es momento de que todos los católicos demos testimonio de fe, de que el amor que profesa la Iglesia es más grande que los delitos de los que la componen, y que nuestro objetivo es Cristo, y que debemos orar más y mejor por nuestros pastores, para tener más curas, más curas santos, y especialmente en éste Año Sacerdotal y tomando todos como ejemplo a Cristo y a San Juan María Vianney.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo, y espero me corrijan si estoy equivocado, que cada vez más es necesario que los laicos tomemos más protagonismo, y defendamos nuestra fe, con oración y testimonio, el ejemplo de san Juan María Vianney no es sólo para los sacerdotes, y no solo los sacerdotes tienen la obligación de la santidad, sino todos los bautizados.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde aquí una oración a todos los sacerdotes, seminaristas y hermanas religiosas que me leen aquí y en facebook, para que su vocación sea cada vez más fuerte, y que Cristo les dé cada vez más amor y fuerza en su valiente ministerio.</p>
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		<title>Anécdotas varias</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Mar 2010 13:27:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Simbelmynë!</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mucha gente consideraba al padre Vianney como un santo y quería tener alguna reliquia suya. Por eso, le robaban los objetos más diversos, desde las velas del altar hasta cosas personales. Cuando se cortaba el cabello, tenía mucho cuidado en quemarlos para evitar que el barbero pudiera regalarlos. En una ocasión, le cortaron hasta trozos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Mucha gente consideraba al padre Vianney como un santo y quería tener alguna reliquia suya. Por eso, le robaban los objetos más diversos, desde las velas del altar hasta cosas personales. Cuando se cortaba el cabello, tenía mucho cuidado en quemarlos para evitar que el barbero pudiera regalarlos. En una ocasión, le cortaron hasta trozos de su sotana. Viendo este afán por obtener recuerdos suyos como reliquias a toda costa, dijo un día con buen humor: <em>Yo creía que convertía pecadores y resulta que fabrico ladrones</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Retratos del cura de Ars había en los escaparates de las tiendas y en los cestos de los vendedores ambulantes. Los había de todas las clases y medidas, desde el pequeño grabado hasta el cuadro de vivos colores. Cada visitante quería llevarse el retrato del santo como recuerdo. Él llamaba a estos retratos suyos el </em><em>Carnaval</em> y decía frecuentemente: <em>Ese soy yo, mirad qué cara de bruto y de ganso tengo</em> esulta que fabrico ladrones</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Un joven de quince años fue a confesarse, pero el padre Vianney le dijo: </em><em>¿No tienes más pecados? ¿Y aquellos cirios que robaste en la sacristía de san Vicente para adornar tus capillitas?</em> el retrato del santo como recuerdo. Él llamaba a estos retratos suyos el <em>Carnaval</em> y decía frecuentemente: <em>Ese soy yo, mirad qué cara de bruto y de ganso tengo</em> esulta que fabrico ladrones</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Un sacerdote le preguntó: </em><em>Dígame cuál es su secreto para tener dinero. Yo tengo necesidad para mi iglesia. </em>Le respondió: <em>Mi secreto es darlo todo. Délo todo y tendrá dinero</em>. Pero el otro le dijo: <em>No me fío</em> . Él llamaba a estos retratos suyos el <em>Carnaval</em> y decía frecuentemente: <em>Ese soy yo, mirad qué cara de bruto y de ganso tengo</em> esulta que fabrico ladrones</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando en 1843 estuvo gravemente enfermo y a punto de morir, el doctor Saunier pidió a tres médicos más que vinieran para ver qué podían hacer. El santo, al ver a los cuatro médicos reunidos junto a su cama, sin perder el sentido del humor, dijo:</p>
<p style="text-align: justify;">-         <em>Estoy sosteniendo en este momento un gran combate.</em></p>
<p style="text-align: justify;">-         <em>¿Contra quien, señor cura?</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Contra cuatro médicos. Si llega otro, me doy por muerto</em></p>
<address><em>Tomados de &#8220;El cura de Ars&#8221; de Francis Trochu.</em></address>
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		<title>La partida de su hermano, Francisco</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Feb 2010 13:08:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Simbelmynë!</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ya antes he mencionado que fueron contados los días y ocasiones en los que el Cura de Ars se ausentó de su iglesia en Ars. Para la Navidad de 1854, le comenzaron a llegar noticias alarmantes de su tierra natal, de Dardilly: Francisco, el hermano mayor, estaba muy enfermo. San Juan María Vianney amaba profundamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Ya antes he mencionado que fueron contados los días y ocasiones en los que el Cura de Ars se ausentó de su iglesia en Ars. Para la Navidad de 1854, le comenzaron a llegar noticias alarmantes de su tierra natal, de Dardilly: Francisco, el hermano mayor, estaba muy enfermo. San Juan María Vianney amaba profundamente a éste hermano, ya que fue compañero suyo de trabajo, y maestro en muchas cosas, además, desde la muerte de su padre, en 1819, vivía en la casa solariega.</p>
<p style="text-align: justify;">Francisco era muy buen cristiano: nunca, ni aun en tiempo de recolección, trabajaba en domingo, y algunas veces nuestro Santo dijo aprender ésto de su hermano. Muy afectado al saber la enfermedad de su hermano, le escribió ésta carta:</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p>He sabido noticias tuyas. Me ocultaban ésto, lo que me ha molestado mucho. Te ruego muy encarecidamente que me mandes noticias de cómo te hallas. Ya hubiera partido, si no nos hallásemos en la octava de Navidad.</p>
<p>Te pido hagas que me contesten enseguida para sacarme de dudas&#8230; Adiós, mi querido hermano, espero que iré a verte muy pronto. Recuerdos a mi hermana, que debe estar muy apenada.</p>
<p>Juan María Vianney</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">Entretanto los días iban transcurriendo y Francisco esperaba a Juan María. El 25 de enero de 1855 pidió a su hijo Antonio a que fuera a Ars a buscar a su tan deseado hermano. Así fue como se supo entre los habitantes de Dardilly que el Rdo. Vianney iba a llegar. &#8220;¿Si lográsameos retenerle ésta vez?&#8221; se decían los unos a los otros. Pero mejor les presento ésta carta, que presento en Rdo. Toccanier al obispo de Belley, en 29 de enero de 1855:</p>
<blockquote style="text-align: justify;"><p>Monseñor:</p>
<p style="text-align: justify;">Tengo el honor de informar a Vuestra Excelencia que la vigilancia de mi santo cura no me inspirará en adelante ninguna inquietud: que la Providencia vela de un modo visible para conservarlo entre nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">He aquí la prueba. El 26 de éste mes, el párroco Vianney, a instancias de su sobrino, que le daba prisa para que fuera a Dardilly a ver a su hermano enfermo, me lo avisó él mismo y añadió: &#8216;Lástima que no haya tomado mis medidas: ya no volveré&#8217;.</p>
<p style="text-align: justify;">No pudiendo oponerme a éste acto fraternal, me ofrecí a acompañarle. Montamos en el coche; venía con nosotros su sobrino, el cochero y el Hermano sacristán (el hermano Jerónimo), a quien el Rdo. Vianney en principio quería dejar. Algunos habitantes de Ars y los peregrinos se apresuraban a arrodillarse a nuestro paso para recibir la bendición del santo Cura, y después entraban a la iglesia para pedir a Dios un buen viaje y un pronto regreso. Sus oraciones, en cuanto a éste último punto, fueron escuchadas más allá de toda esperanza.</p>
</blockquote>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Poco habituado a andar en coche, y debilitado por la indisposición que sabéis, y que tanto han exagerado los periodistas, no pudo soportar mucho tiempo los vaivenes de la carretera. Al llegar a Parcieux, mucho antes del puente del Saona ( a 17 km de Ars): &#8216;No puedo seguir adelante, me dijo, me siento desfallecer&#8217;. Los caminos estaban cubiertos de nieve y hielo. Ya en la subida de <em>Grandes Balmes, </em>el dolor de estómago se apoderó de él. Bajó del coche, y emprendió la cuesta a pie. Después se puso a temblar. Quisimos cortar una estaca de una cerca, pero se opuso porque &#8216;hubiera sido un robo&#8217;. Pasó un hombre que llevaba rodrigones; le compró uno por cuarenta céntimos. Así anduvo de tres a cuatro kilómetros, muy despacio, ora en coche, ora a pie, alternativamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Llegados a Parcieux, emprendió el regreso a Ars con el cochero y el bueno del sacristán. En cuanto a mí, como sabía que le era agradable que se adelantasen a los deseos de su corazón, continué con el viaje con su sobrino, hasta Neuville, donde encontramos un coche. Los caminos estaban tan resbaladizos, que llegamos a Dardilly ya de noche. ¡Pero cuál no fue la decepción de su pobre hermano al no ver al único al que esperaba! Sin embargo, mi presencia le complació. Hacia las diez de la noche, el señor cura de Dardilly, que le había llevado el santo Viático, juzgó oportuno administrarle la extremaunción.</p>
<p style="text-align: justify;">Sentía ansias por ver nuevamente a mi santo Cura. Así que, al día siguiente por la mañana, partí enseguida para Ars. Pregunté al hermano Jerónimo si les había ocurrido algo durante el regreso. ¡Oh prodigio! Sabéis, monseñor, cuán débil estaba el párroco Vianney. Pues al volver hacia Ars, no parecía el mismo: había recobrado su todo su vigor, y no bajó del coche hasta delante de la puerta de la casa parroquial. En cuanto llegó, se sentó en el confesionario, y por la noche, rezó la oración como solía.</p>
<p style="text-align: justify;">Un episodio de éste viaje: en la subida de Tevioux, el coche que conducía al Rdo. Vianney se cruzó con la diligencia que hacía el servicio de Ars a Lyon. Iba llena de peregrinos, los cuales, al no encontrar al que buscaban, volvían muy afligidos. Por suerte, conocieron al santo sacerdote. Enseguida bajaron del coche, dejaron que éste se marchara vacío y escoltaron al Rdo. Vianney hasta Ars, donde entraron con él a la iglesia. &#8220;Entre éstos peregrinos, le pregunté, había sin duda grandes pecadores? -Oh sí, amigo mío, algunos llevaban hasta cuarenta años sin confesarse. -Ve usted, señor Cura, cómo el mismo Dios le ha impedido avanzar, para volverle, sin demora a la obra que le es agradable sobre todas, la salvación de las almas&#8221;. No me respondió palabra.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo que a mí toca, Monseñor, previendo que los habitantes de Dardilly se aprovecharían de la enfermedad de su hermano para hacer otra vez presión al cura de Ars, por prudencia, pregunté al enfermo si tenía algo de particular de decirle: &#8220;No, respondió Francisco Vianney, tan sólo deseaba verle&#8221;. A mi regreso referí éstas palabras a mi santo Cura. Venían muy a propósito, pues dos horas más tarde llegaba el vicario de Dardilly: &#8220;Su hermano desde absolutamente verle, le dijo éste sacerdote&#8221;&#8230; -No es posible trasladarme a Dardilly; he tenido ya que dejar el camino.  -Sin embargo, señor cura, su hermano quiere decirle algo muy importante. De lo contrario yo no hubiese venido. -No, amigo mío, ya sé a qué atenerme, el señor misionero me ha repetido ya las palabras de mi hermano Francisco.</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Francisco tenía una enfermedad mortal. Vivió aún muchos días, sin tener el consuelo, muy legítimo, de verse asistido en sus últimos momentos por su querido hermano Juan-María. Ocho días antes de morir, decía a su hija que lloraba a su cabecera: &#8220;Consuélate; viviré hasta el Viernes Santo&#8221;. Efectivamente, en el día del Viernes Santo, del 6 de abril de 1855, murió Francisco Vianney. El Sábado Santo, su hermano no pensó siquiera en ir a sus exequias; lloró en silencio en su retiro del confesionario, donde, por ser Pascua el día siguiente, hubo de permanecer por un espacio de dieciocho horas continuas.</p>
<p style="text-align: justify;">Catalina Lassagne escribe ésto en su <em>Memoria:</em></p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">Aún a ésto se resignó. Estaba convencido de que esta vez los habitantes de Dardilly renovarían las tentativas para retenerle entre ellos&#8230; se acordó de que, en enero, Dios había permitido aquel cansancio excesivo para evitar que cayera en el lazo&#8230; Así fue cómo Dios hizo lo que le plugo, a pesar de los planes y combinaciones de los hombres, y de los hombres santos como el Cura de Ars.</p>
</blockquote>
<address>Fuente: Francis Trochu publicó la carta del Rdo. Toccanier, y el fragmento de Catalina Lassagne, de su libro &#8216;Petit mémorie, p. 31-32.</address>
<address>Imágen: Casa donde vivieron los Vianney, en la que murió el hermano mayor, Francisco Vianney.</address>
<p style="text-align: justify;">
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">
</blockquote>
]]></content:encoded>
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