El valor de la prudencia

200310985-001

El Reverendo Vianney, solía levantarse a las tres de la mañana e ir directo al confesionario, donde las personas ya tenías incluso días de hacer fila, luego de allí tocaba las campanas para el Ángelus, la Misa, el catecismo y volvía a el confesionario.

Un día, al impartir el catecismo, llamó a un jóven y le dijo: Anda al cementerio, y maldícelos, y regresa. Al regresar, el Rdo. Vianney, le preguntó: ¿Qué te respondieron? El jóven dijo: Nada. “Ahora ve y bendícelos”. Al regresar, el Rdo. Vianney le preguntó: ¿Qué te respondieron? El joven dijo: Nada. Acto seguido, el Rdo. Vianney: Así debemos ser nosotros cuando nos maldigan o nos bendigan.

Después al ir a la Misa, el Reverendo Vianney dijo: Cuando me dirigía a la Misa, me tope a dos persona, una me dijo que soy un santo en vida, un soldado incansable de Dios; la otra me dijo que soy un farsante y un hipócrita. Ni la primera me agregó en nada ante Dios, ni la segunda me quitó nada ante Él.

Related Posts with Thumbnails

Tags: , , , , , , , , , , , , , ,

Post Author

This post was written by Simbelmynë! who has written 117 posts on San Juan María Vianney.

Devoto de San Juan María Vianney, amante de la historia, la de la Iglesia y la de los santos. Soy nacido en Monterrey, donde hice mi apostolado y conocí y enamoré de Dios, y del cura de Ars.

No comments yet.

Leave a Reply