Para atraer con más eficacia a los habitantes de Ars hacia la Eucaristía, el Cura de Ars se esforzó en comicarle el gusto por las cosas santas, a que él ya había llegado. Todos los domingos sacaba a las miradas de aquellas buenas gentes los estandartes más hermosos y los ornamentos más ricos. Durante mucho tiempo, el Santo en persona ensayó a los niños del coro y los preparó tan bien, que ése coro seguía cantando cuando, en 1849, el hermano Atanasio tomó la dirección del ceremonial.
En ciertos días, la compostura de los feligreses de Ars edificaba particularmente a los peregrinos, que ya en 1830, abarrotaban a Ars. Todos los años por la solemnidad del Jueves Santo, para conmemorar la constitución de la Eucaristía “el Rdo. Vianney, dice el canónigo Pelletier, procuarba que el monumento fuese espléndido y disfrutaba contemplando los adornos que realzan la majestad del Tabernáculo. Todo el coro -que había hecho ensayas duramente en 1845- estaba tapizado de estandartes. Una iluminación bien distribuida resplandecía con mil y una luces. Todo ello se hacía para no turbar y para ayudar al recogimiento de los fieles, que imitaban, como niños pequeños, la actitud orante del santo Cura de Ars”. Efectivamente, aquel día toda la iglesia estaba en perpetua oración, Por la noche, se celebraba la Hora Santa. El señor cura, de rodillas, sin que se sentara un sólo instante, pasaba en vigilia toda la noche del Jueves al Viernes Santos. Así, con ejemplos y gran dedicación, enamoró a los fieles de Ars de las cosas sagradas.Su sentido litúrgico era tan fino y ensayaba a los niños con tanta precisión de buen gusto, que Mons. de Langalerie, en un retiro de párrocos, lo propuso como modelo al clero de su diócesis: ‘¿Quieren ver una iglesia donde se observan a la letra todas las ceremonias? Vayan a Ars; el hermano Atanasio es una ceremonia viviente. Su ejemplo os dirá lo que podéis conseguir, si queréis”.
(Mons. Convert, Le Frère Athanase, Tevoux, Jeannin, 1912, p.4)


