México sufre desde hace días una epidemia de gripe porcina, no explico porque está de más los detalles de la enfermedad, en los medios ya han dicho mucho. Para orar, la Catedral Metropolitana, cerrada a la feligresía, sacó, luego de 150 años de permanecer “guardado”, el Cristo de la Salud: un Cristo de 2 metros de altura que no había sacado desde, algunos dice, 1691, pero no se tiene confirmado, más que el año 1850, cuando la peste azotaba a la Ciudad de México.
“Desde la época virreinal es una imagen que se le ha considerado prodigiosa y ha ayudado a la Ciudad de México en diversas situaciones de alarma o emergencia” (Padre Hugo Valdemar, portavoz del Arzobispo Primado de México)
Todo, para que, como siempre, la Iglesia, siempre orante, pida al Señor. Sólo nos toca a nosotros orar por los enfermos, y las familias de los que ya fallecieron… Sin pensar que es un apocalipsis o algo así, ni un castigo, más bien, creo yo, como una oportunidad para meditar y acercarnos a Dios, y meditar sobre nuestras vidas.
Vía| La Jornada


