¡Como es hermosa su religión, nos dicen los judíos y también los paganos, si hicieran lo que ella les manda!
No solamente son hermanos, sino aquello que hay más de hermoso: acaso no son, todos juntos otra cosa que un mismo cuerpo en Jesucristo, del cual la carne y la sangre les sirve cada día como alimento; son todos miembros unos de otros. Necesitan atender este artículo de su fe que es admirable, ya que es divino.
Si se comportasen según su fe, estarían en grado de convertir todas las demás naciones a su religión, tanto es así Ella de hermosa y consolante que promete tantos bienes para la otra vida. Sin embargo que es lo que hace pensar a las demás naciones que su religión no es aquello que ustedes dicen, es el hecho que su conducta es enteramente opuesta aquello que su religión les manda. Si se interrogase a sus pastores, y si tuvieran ellos permiso de revelar aquello que hay de más secreto, nos mostrarían las discusiones, las enemistades, las venganzas, los celos, las maldiciones y otros vicios que hacen horrores a todos los pueblos, los cuales dicen que la religión está lejana de la suya, pues como dicen ella mira a la santidad.
La corrupción de las costumbres que reinan entre ustedes evita que abracen su religión, porque si fueran bien persuadidos que Ella es buena y divina, se comportarían en otro modo.
Sermón “Religión en el corazón”

